Missatge del G. Emili Turú amb motiu dels 20 anys de SED

 

Queridos amigos y amigas de SED:

Aunque sea desde la distancia, es para mi una alegría poderme unir a esta fiesta aniversario de los 20 años.

Es una edad de madurez y para mi es una alegría poder echar la mirada atrás puesto que tengo el privilegio de contarme entre los socios fundadores de SED. No solo de ser un socio que habitualmente paga su cuota, sino también contarme entre aquellos que fundaron SED hace 20 años.

Por otra parte, desde mi función, sea en el Consejo General, sea ahora como Superior General, visitando muchos países del mundo, he tenido la oportunidad de encontrarme con escuelas, edificios, proyectos donde había una placa que recordaba que SED había estado allí. Y aunque no hubiera placa, muchas personas, sea los propios voluntarios y voluntarias, sea las personas por quienes se han hecho los proyectos, sus vidas han sido tocadas por esta maravillosa iniciativa de las que entonces eran las Provincias de España.

Yo creo que, como decía Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz 2006: “Ojala llegara un día en que pudiera haber un museo de la pobreza y enseñarlo a las niñas y los niños diciendo: fíjate eso hubo un tiempo en que existía. Ahora ya no existe más y hemos hecho un museo para visitar.”

Yo creo que esa es la utopía que está detrás de todas las realizaciones y los proyectos de SED y de todas las personas que, en un momento u otro, nos hemos comprometido con ese proyecto por hacer un mundo mejor, un mundo distinto, convencidos, profundamente convencidos de que otro mundo es posible.

Probablemente, estaba pensado, que el camino que ha recorrido la ONGD sea parecido al recorrido individual que hemos hecho muchos de nosotros en nuestra propia experiencia de vida, y sobre todo desde la experiencia solidaria.

Ignacio Ellacuría, un jesuita mártir en El Salvador, fue asesinado hace ya bastantes años, decía que para conocer la realidad hay todo un proceso. Y él lo describía a través de tres etapas. Decía: “Se trata de hacerse cargo de la realidad, cargar con la realidad y encargarse de la realidad.”

Ese es el proceso personal que muchos hemos vivido, y probablemente la institución, la ONGD como tal, haya hecho incluso un camino similar.

En primer lugar: Hacerse cargo de la realidad.

En conexión con este lema que las Provincias con presencia en España, e incluso creo que en otros países, han adoptado como propia de “Atrévete a mirar”. Es decir: abrir los ojos a la realidad. Como en la parábola del samaritano, varios pasaron de largo junto a la persona que estaba echada al borde del camino, alguien se atrevió a mirar, abrió los ojos y se acercó a la víctima.

Participar como voluntarios, como voluntarias en los proyectos de SED, colaborar de distintas maneras, yo creo que para muchos ha servido para abrir los ojos y descubrir que la pobreza no es una palabra etérea. En cuanto ha tenido rostros, nombres concretos hemos comprendido profundamente y eso nos ha tocado, ha tocado nuestras propias vidas. Ya no es lo mismo escuchar las noticias en televisión o leer noticias en los periódicos sobre países lejanos. Sabemos hoy que hay personas concretas, niños, niñas cuyas vidas han pasado por nuestra propia vida.

Hacerse cargo por tanto de la realidad. Es como mirar el mundo desde abajo. O como decía el hermano Sean en el último Capítulo General, y que el Capítulo tomó como suyo, “mirar el mundo a través de los ojos de los niños pobres”.

Recuerdo las experiencias de varios voluntarios y voluntarias que contaban la impresión que les había producido llegar a su casa, en cualquier rincón de España, y después de pasarse uno o dos meses en algún país del Sur del mundo, llegar a su casa y abrir la nevera. Cómo eso les había producido un impacto enorme y les hacía cuestionar muchísimas cosas.

Hacerse cargo de la realidad un primer paso.

Pero para muchos no solamente ha sido tomar conciencia de la realidad. Ha sido más: hemos sido capaces de cargar con la realidad. Es el momento no solamente de la comprensión sino también de la compasión.

Una vez más, como el samaritano, tuvo compasión de él. Y compadecerse no es lo mismo que tener lástima. El que tiene lástima establece una distancia afectiva con la otra persona. Compasión, la palabra lo indica, es el que padece con. Establece una conexión de comunión con esa persona consciente de que hoy eres tú, mañana podría ser yo. Consciente de que, si es creyente, cuando dice Padre nuestro significa que si es padre de los dos nosotros somos hermanos o hermanas.

Es el momento entonces de dar un paso más, sentimos esa compasión y ayudamos a las personas. De alguna manera asistimos a esas personas para su propio desarrollo, para sus propias, incluso, necesidades básicas. Sin caer en asistencialismo, porque como decía San Vicente de Paúl hablaba de los pobres, como “nuestros amos y señores”. No es lástima sino que es amor.

Más todavía que cargar con la realidad, es encargarse de la realidad. Y ese es ya un paso estructural. Sabemos que la asistencia es necesaria en algunos casos porque si una persona está muriéndose de hambre o tiene una necesidad vital a la que hay que atender, pues es importante atender eso y atender también las estructuras que han originado esa carencia.

Entonces como personas eso también lo vamos descubriendo y también la institución. ¿Qué es si no el compromiso de SED ahora en la defensa de los Derechos de los Niños, de los adolescentes en todo el mundo? Siempre hemos estado en primera línea en la defensa de los derechos de manera práctica en la educación, en la sanidad, en tantos campos. Entendemos que ahora es momento también de encargarse de la realidad y por tanto de las estructuras políticas, sociales que generan nuevas pobrezas y nuevas realidades de limitación en contra de los derechos de los niños y de los jóvenes.

Es un momento en que muchos nos sentimos fuertemente interpelados. Nos preguntamos qué vamos a hacer con nuestras vidas, a qué vamos a dedicar nuestro tiempo y nuestros esfuerzos, qué tipo de profesión vamos a hacer y desde esa profesión cómo puedo contribuir a hacer un mundo mejor y más justo. En que nos preguntamos por nuestro ritmo de consumo. Es una interpelación personal muy profunda, me parece.

Así, como digo, estos son los tres pasos. Creo que es un momento bonito para hacer algo de balance del camino recorrido por la ONGD. Yo creo que es muy positivo el camino recorrido, sobre todo por esta evolución y por esta presencia de estos tres elementos, como el samaritano.

Hay un cuarto elemento que Jon Sobrino, otro jesuita que trabaja en la universidad centroamericana de El Salvador, añade a lo que su amigo y mártir Ignacio Ellacuría dijo. Jon Sobrino sobrevivió a la matanza de sus compañeros de comunidad porque en aquel momento del asesinato el estaba de viaje en otro país. Entonces él añade un cuarto elemento. Dice: “Si, es verdad que se trata de hacerse cargo, de cargar y de encargarse de la realidad. Yo añadiría todavía un cuarto: Dejarse cargar por la realidad.”

Es verdad, quizás todavía tenemos mucho protagonismo personal, como sintiéndonos salvadores de los demás o salvadores del mundo. Cuando sabemos que en realidad somos nosotros los que nos hemos beneficiado de estar en contacto con tantas personas que de manera anónima, silenciosa, están haciendo todo lo posible por cambiar su mundo y por cambiar el mundo, por hacerlo mejor.

Descubrir que la salvación viene desde abajo.

Ya vemos la experiencia cotidiana de que desde arriba, desde los poderes del mundo no podemos esperar mucho para cambiar el mundo. Por tanto es verdad que se trata de unir las fuerzas desde abajo y entonces dejarse cargar por la realidad. Ser uno que hace fuerza y que suma con todos los demás.

Quiero agradecer en nombre del Instituto todo lo que SED está haciendo para ayudar a tantos proyectos en tantos distintos países del mundo.

Yo creo que de alguna manera SED está siendo uno de los rostros solidarios del Instituto. ¡Gracias por ello!

¡Gracias a todas y a cada una de las personas que han hecho posible SED durante esos 20 años y de manera especial a las personas que ahora tienen una responsabilidad especial en la ONGD!

¡Enhorabuena! ¡Y os deseo todo lo mejor para los próximos 20 años!

Muchas gracias.

 

Emili Turú Rofes

Superior General fms


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